El presidente Obama ha conseguido uno de sus propósitos. Ayer se votaba en el Congreso la reforma del sistema sanitario estadounidense y la sesión acabó con las voces de muchos congresistas coreando el lema del presidente, “Yes, we can”. La reforma fue aprobada por 219 votos, siendo necesarios 216 para sacarla adelante. Aún debe pasar por el Senado y ser aprobada, pero parece que esto no va a plantear demasiados problemas.
Estados Unidos da así la oportunidad de tener asistencia sanitaria a más de 30 millones de personas que no disponen de seguro médico. En este país, la mayoría de las bancarrotas se producen por el desajuste económico que se produce en un hogar cuando alguno de los miembros enferma y no dispone de seguro médico. Los gastos deben ser llevados en este caso por el paciente, lo que es inviable para muchas familias americanas.
Barack Obama, cuya popularidad no estaba en su mejor momento, ha conseguido uno de los puntos más importantes de su programa electoral. Uno tras otro, varios presidentes habían fracasado en este intento, como Truman, Nixon y Bill Clinton. La razón de estos fracasos no es otra que el inmenso poder que ejercen las empresas aseguradoras y los centros sanitarios privados.
Hasta ahora, el estado se hacía cargo de la población mayor de 65 años mediante un programa creado por el presidente Lyndon B. Jonson. Pero este programa se queda corto, pues obliga al resto de la población a contratar seguros que muchas veces, no pueden pagar. La reforma de Obama pretende garantizar a todas las personas la disponibilidad de un seguro mediante subvenciones.
Como todos los avances en derechos sociales, ésta es una buena noticia. Habrá que ver si con esta reforma se consiguen los objetivos deseados o se queda en un cajón esperando tiempos mejores.

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